
En nuestro invernadero mostramos en funcionamiento un sistema acuapónico profesional, donde conviven peces, crustáceos y una gran variedad de hortalizas de hoja.
El visitante puede recorrer los pasillos entre las bancadas y observar de cerca cómo el agua que sale de los tanques de peces se transforma en alimento para las plantas, convirtiendo el invernadero en un pequeño ecosistema autosuficiente.
Aquí se integran diferentes circuitos de agua, bancadas de cultivo y depósitos filtrantes para que se entienda, de un vistazo, cómo se cierra el ciclo entre animales y plantas.
Los filtros mecánicos y biológicos se encuentran a la vista, de forma que se pueden identificar fácilmente las zonas donde se retiran los sólidos y donde las bacterias beneficiosas convierten los residuos en nutrientes aprovechables.

Las especies animales que utilizamos en la parte productiva incluyen trucha, anguila, carpa y cangrejo de río, seleccionadas por su capacidad de adaptación y por la calidad de sus aportes al sistema.
Este abanico de especies permite explicar distintos comportamientos, requerimientos de manejo y posibilidades de producción, desde proyectos de autoconsumo hasta instalaciones con enfoque más comercial.
Sobre los tanques se sitúan las mesas de cultivo, donde crecen lechugas, fresas, menta y acelgas, entre otras especies que vamos rotando según la época del año.
De esta forma se puede mostrar cómo la acuaponía se adapta a diferentes calendarios de siembra, combinando cultivos de ciclo corto con otros más prolongados y demostrando la versatilidad del sistema.
Durante la visita al invernadero explicamos el recorrido del agua, el papel de las bacterias beneficiosas y las necesidades básicas de cada especie, tanto animal como vegetal.
También abordamos cuestiones prácticas como la aireación, la temperatura, la iluminación y la prevención de plagas, siempre desde la perspectiva de un manejo respetuoso y de bajo impacto.
Es la zona ideal para comprender, de manera práctica, cómo se pueden producir alimentos frescos de forma eficiente, con un uso mínimo de agua y sin fertilizantes químicos.
Quien recorre el invernadero sale con una visión clara de las posibilidades de la acuaponía para mejorar la autosuficiencia alimentaria y reducir la huella ecológica de la producción.





