En la zona de taller llevamos la teoría a la práctica construyendo los distintos componentes que luego se instalan en el invernadero.

Es un espacio pensado para “aprender haciendo”, en el que se trabaja con herramientas reales y se siguen procedimientos similares a los de una instalación profesional, pero en un entorno guiado y seguro.

Aquí se trabajan estructuras de madera y metal, canalizaciones, mesas de cultivo y depósitos, siempre pensando en soluciones robustas y fáciles de mantener.

Mostramos diferentes configuraciones de bancadas, tipos de tubería, conexiones y sistemas de soporte, de manera que cada participante pueda valorar qué opciones se ajustan mejor a su proyecto.

Los asistentes aprenden a perforar, ensamblar y sellar tuberías, montar bombas y programar sistemas de riego y retorno del agua.

También se revisan aspectos clave como la elección del volumen de los tanques, la altura de las mesas de cultivo o la ubicación de los desagües, para asegurar un flujo estable y evitar problemas futuros.

Además, se ven alternativas de materiales y diseños para que cada persona pueda adaptar el sistema a su presupuesto y espacio disponible.

Compararmos soluciones comerciales con opciones de reutilización de materiales, explicando las ventajas de cada una y los puntos a tener en cuenta para garantizar la seguridad de peces y plantas.

Al finalizar las sesiones de taller, los participantes no solo entienden cómo funciona un sistema acuapónico, sino que han participado directamente en su construcción.

Este proceso práctico ayuda a interiorizar los conceptos y a ganar soltura en tareas como el mantenimiento, la detección de fugas o la sustitución de componentes.

Esto les da la confianza necesaria para replicar la tecnología en su propio entorno, ya sea en casa, en un centro educativo o en un proyecto productivo a mayor escala.

Muchos asistentes se marchan del taller con un diseño preliminar de su propio sistema y una lista clara de materiales y pasos a seguir para ponerlo en marcha.